La
investigación-acción es una metodología activa muy importante en el
campo de la educación.
El docente debe estar en constante evaluación de sus
prácticas, debe ser un observador que determine el o los problemas y
convertirse en el investigador que
formula unas hipótesis, diseña un plan de acción, lo lleva a la
práctica, analiza la información recopilada y, si es necesario, replantearse el
problema y volver a continuar el proceso. Como podemos observar en el artículo de Bausela (La docencia a través de la Investigación-acción), y siguiendo a Elliot (1993), es una
forma de entender la enseñanza, no sólo de investigar sobre ella.